Como recordaran se abrió un debate sobre la posible censura del anime y el manga japonés para cumplir con supuestos estándares globales ha escalado a nivel internacional. El billonaria y dueño de X, Elon Musk, entró en la polémica criticando abiertamente esta postura, calificándole de vergonzosa y cuestionando los intereses detrás de ella. Su intervención ha dado voz a una preocupación masiva de fans y creadores que ven esta iniciativa como una amenaza directa a la identidad y autenticidad de la cultura pop japonesa.
Recordemos que el 26 de agosto, Elon Musk reaccionó a un post de Zenko Kurishita, exmiembro de la Asamblea Metropolitana de Tokio, quien alertó sobre las declaraciones del abogado Masaki Kito. Este había afirmado que el manga y el anime debían replantear su manera de crearse si querían triunfar a nivel internacional. Musk no tardó en responder con un contundente: Shame on that lawyer. Who is paying him to push that? (Qué vergüenza para ese abogado. ¿Quién le está pagando para impulsar eso?).
El mensaje de Elon Musk se volvió viral y rápidamente colocó el tema entre las principales tendencias en X, atrayendo la atención de medios y comunidades de fans de todo el mundo. Muchos interpretaron su postura como un respaldo abierto a la libertad creativa de los artistas japoneses, validando la preocupación de quienes consideran que los estándares globales son en realidad una excusa para aplicar censura encubierta.
La controversia inició el 25 de agosto, cuando Masaki Kito, abogado conocido por su rol en un caso de derechos de autor contra Dandadan. Sugirió que para expandirse globalmente, la industria debía alinearse con parámetros internacionales. Para él, esta adaptación era necesaria para la internacionalización del manga y el anime.
Sin embargo, sus palabras fueron vistas por miles de usuarios como un ataque directo a la autenticidad cultural de Japón.
En cuestión de horas, las redes se llenaron de comentarios rechazando la idea, tanto de fans japoneses como de seguidores extranjeros. Quienes coincidieron en que lo que hace único al anime y al manga es precisamente su estilo libre, arriesgado y en ocasiones controvertido. Para muchos, imponer reglas externas equivaldría a diluir la cultura nipona y transformarla en un producto genérico para agradar a un mercado internacional.
Este debate se da en un contexto en el que fans y creadores ya enfrentan lo que llaman censura financiera del anime. Redes de pago como Mastercard han bloqueado operaciones para adquirir contenido legal, en especial obras de géneros como boys’ love o títulos con violencia gráfica. Aunque las compañías insisten en que permiten transacciones lícitas, los testimonios de autores y editoriales muestran lo contrario.
El político japonés Taro Yamada, también aficionado al anime, incluso organizó un encuentro privado el 25 de agosto para tratar este problema, que calificó como censura financiera. Para Yamada y muchos creadores, este tipo de medidas representan un peligro más concreto que la simple presión de estándares globales.
Fuente: Cuenta Oficial de X